Cómo el discurso del poder nos lavó la cabeza
Cómo el discurso del poder nos lavó la cabeza
Ayer 12/05 se llevó a cabo la marcha en defensa de las
universidades. Miles de argentinos salieron a las calles ante el brutal ajuste.
De la misma manera pasó con el ajuste a la discapacidad o con el Garrahan.
Es evidente que son temas sensibles a la comunidad. Ahora
bien, llegan a entender todos los que marcharon que esto es consecuencia del
ajuste, ¿pero que paralelamente es política pura y dura? ¿Llegan a entender el
discurso del llamado superávit fiscal?
Sobre ese punto quiero reflexionar.
No solo los liberales se florean con el déficit cero.
También lo hacen algunos “progresistas”, que no entienden de economía política
o que sus anteojeras ideológicas no le dejan ver el trasfondo.
Sorprende escuchar en estos días a algunos que dicen
identificarse dentro del campo nacional y popular que el superávit es
innegociable. Debo admitir que muchos de ellos se identifican como peronistas,
lo cual es una doble contradicción-
Un poco de teoría para entender
El estado debe cumplir con las siguientes funciones
Provisión: es brindar diferentes bienes y servicios,
como alumbrado público, educación, seguridad, rutas, etc. Puede ser llevada a
cabo por el Estado o financiado por el estado y ejecutarse mediante los privados
Redistribución: En esta función es el estado quien
debe decidir cómo se reparte la ganancia generada por la economía entre los capitalistas
y los trabajadores, existiendo básicamente dos posiciones. La de los
neoliberales que dicen que cada uno viva con lo que tiene y para ellos quién
asegura mejor esta distribución es el mercado y la postura de los economistas
del pueblo que dicen que el mercado no asegura una distribución justa, entre
otras cosas por la desigualdad inicial entre los individuos y proponen que el
estado actúe activamente para lograr la equidad en los ingresos.
Se considera que la educación es fundamental para equilibrar
de las condiciones iniciales, pero también lo son las leyes de protección
laboral. Sera coincidencia que son los ejes donde este gobierno actúa?
Estabilización: el estado se ocupa del crecimiento,
el pleno empleo, etc.
Si bien estas tres funciones son desarrolladas
conjuntamente, dependerá del momento histórico la importancia de cada una. Y
esto a su vez condiciona qué política será más conveniente.
Para poder llevar adelante estas funciones el estado tiene
distintos objetivos
Estos objetivos se llevan a cabo con distintas políticas
Me detendré en la política fiscal que es el objeto de este
escrito.
La política fiscal trata de los ingresos mediante el cobro
de impuestos y los gastos.
Está demostrado en las finanzas públicas que la mejor
política de redistribución se logra con el gasto público. Se calcula que por
cada peso que gasta el estado, al final del ciclo ese peso se transforma en 5.
Con la política impositiva también se logra la redistribución,
pero su incidencia es menor al gasto.
Y obviamente la diferencia entre ingresos y gastos me dará superávit
o déficit fiscal.
¿Qué pasa hoy en Argentina?
Como los que nos gobiernan son neoliberales, asociados a los
grupos de poder, sostienen que el déficit, es decir el gasto público excesivo
genera emisión monetaria y ello genera inflación. Por lo tanto, comienzan con
el latiguillo del superávit fiscal. Esta teoría jamás pudo ser demostrada. De
hecho, EEUU es el país con más déficit fiscal y con baja inflación
Para agravar la situación bajan impuestos a los sectores más
ricos, como bienes personales y ganancias y paralelamente se endeudan, levantan
los controles de cambios, entonces se fugan divisas. En los últimos meses se
calcula una fuga de 25.000 millones de dólares. Esto genera a su vez la
necesidad de nuevos préstamos que agrava la situación y obliga al gobierno a
achicar más el gasto, de allí el ajuste de los últimos días, no solo a las
universidades, sino que en todas las partidas de carácter social.
En nuestra provincia (y en la de los gobernadores aliados)pasa lo mismo. Pullaro se endeuda, por
la crisis le baja la coparticipación, ajusta al sector público, acepta el
ajuste de nación y acepta hacerse cargo de servicios que le corresponden a
nación, como las jubilaciones y las rutas. Luego se pavonea con su superávit fiscal,
mientras ajusta a los trabajadores y endeuda a la provincia
La trampa del superávit
Cuando levantamos la bandera del superávit fiscal
escondemos las banderas del salario digno, jubilaciones dignas, en fin, de la
redistribución equitativa del ingreso, conocida como el fifty-fifty. "Quien
maneja las palabras, escribe el diccionario", decía John William
Cooke. En este caso los sectores concentrados de la economía, los
verdaderos ganadores del modelo han escrito el diccionario según sus intereses
y los advenedizos o deformados intelectualmente lo repiten como loros.
El punto de partida no es la cuestión fiscal, porque cuando
ponemos este punto de partida lo que hacemos es beneficiar al capital. Este
ajuste fiscal se logra mediante la baja de salarios, jubilaciones, menos obra
pública, educación, salud, ciencia. Es allí donde ponemos en peligro la patria,
destruimos al pueblo y perdemos soberanía.
Porque además los dueños de la Argentina jamás plantean
pagar más impuestos para tener superávit. Al contrario
Tampoco la inflación es un problema fiscal. Es político. El
ajuste fiscal desmedido atenta contra el poder adquisitivo. El capital
concentrado se queda con la mayor parte de la torta vía ajustes de precios.
Ambos problemas son políticos y para darle solución debemos
poner en agenda la redistribución del ingreso, el crecimiento y el rol del
estado.
Debemos discutir claramente como repartir la torta
equitativamente y quien va a pagar esta fiesta actual
Aparecieron peronistas que hablan de innegociable el déficit fiscal. Que plantean que primero se debe crecer y despues distribuir. Eso es una versión aggiornada de la teoría del derrame y del desarrolismo. Y con estas versiones nunca le fue bien al pueblo.
Les cuento que el peronismo siempre puso como banderas la justicia social, que no es más ni menos que redistribución del ingreso. El peronismo no niega a la macroeconomía ordenada, pero sostiene que la economía debe ampliar su capacidad de producir, debe mejorar la distribucion, fortalecer el mercado interno y generar empleo
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